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Los desafíos del futuro y del presente

Autor: 
DEC
Fecha: 
Vie, 07/20/2018


El Salvador enfrenta dos desafíos en términos de generación de empleos formales y de alto valor agregado; uno interno de corto plazo reflejado en la baja competitividad y elevada burocracia; y otro externo de largo plazo, que es el acelerado cambio tecnológico conocido como cuarta revolución industrial. Pero este último es determinante para marcar el rumbo futuro de nuestro país.

La cuarta revolución industrial es diferente a las tres grandes revoluciones industriales experimentadas desde finales del siglo XVIII, en el sentido que en esta última, la velocidad de los cambios, el alcance a todos los ámbitos de la existencia humana, y la profundidad de los mismos son mucho mayores. Se verá el impacto en la forma de vida, de transportarse, en diversos sectores, industria, comercio, agricultura y servicios; se van a desplazar empleos y se van a crear nuevos. La conjunción del desarrollo de las tecnologías de información y telecomunicaciones (TIC), con el alcance masivo de Internet, y la capacidad de análisis de miles de millones de datos (Big Data), permiten el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, la robotización de muchas actividades, no solo en industria, sino también en servicios, la biotecnología, la neurociencia y mucho más.

Para que el país se adapte exitosamente a estos cambios se debe impulsar una agenda estratégica en tres áreas indispensables: 1.) lograr acceso universal y de alta velocidad a Internet, concretamente la adopción acelerada del 5G y fibra óptica de banda ancha; 2.) transformar el sistema educativo para que las nuevas generaciones cuenten con las habilidades requeridas en las nuevas actividades, entre las cuales destacan las que permiten el manejo de las nuevas actividades laborales, con destrezas en ciencias, tecnología, ingeniería y matemática (STEM, por sus siglas en inglés), y las que permitan manejarse en un mundo complejo, especialmente la creatividad, la empatía y el trabajo coordinado; 3.) impulsar una estrategia de atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) en los sectores donde ya se están utilizando las nuevas tecnologías, que inserten el país a cadenas globales de valor en las que ya se tenga una base productiva, buscando aquellos que generan mayor valor agregado y que paguen mayores remuneraciones. El impulso de estas estrategias requerirá tiempo, pero deben comenzar inmediatamente.

Lo anterior es una necesidad para enrumbar el país hacia el futuro, pero se deben atender también las dificultades que se enfrentan en el corto plazo en el clima de negocios y que son un obstáculo para generar empleos. Para resolver esto se debe crear un acuerdo de competitividad que genere confianza y esté basado en resultados medibles. Las acciones necesarias deben ser: 1.) reducir la burocracia y simplificar trámites acelerando y profundizando la creación del Sistema de Mejora Regulatoria; 2.) implementar la política de logística en principales corredores productivos, apoyando la facilitación del comercio e inversiones públicas en infraestructura vía asocios público-privados (APP); 3.) reforma profunda al sistema de aduanas, que logre el balance entre la facilitación del comercio y el cumplimiento de obligaciones fiscales.

Editorial publicado en la Revista El Economista, edición julio – agosto 2018, www.eleconomista.net 

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